“Musicoterapia en el ámbito Preventivo Comunitario: Estudio de la relación entre la intervención musicoterapéutica y las conductas resilientes en niños provenientes de contextos socialmente desfavorecidos”[1]
mt. Heliana Rofrano.
Musicoterapia Preventiva Comunitaria
Al hablar de Musicoterapia en el ámbito Preventivo se presenta una contradicción de los términos. Es decir, utilizamos la Musicoterapia cuando no realizaremos una intervención terapéutica sino preventiva. Un término posible quizás sería Musicoprevención. Pero no es mi intención cambiar las denominaciones de la disciplina. Entonces, nos proponemos aplicar los beneficios de la Musicoterapia antes de que se instale la enfermedad y aparezcan deterioros en la salud integral del sujeto. Veremos cómo más adelante y sobre todo en estos últimos años se ha hecho foco en la aplicación de la Musicoterapia a nivel Preventivo.
Considerando que el fin último de este interés es la aplicación práctica de estos conocimientos para implementar programas de desarrollo sano, lo primero que surge es que no estamos ya focalizados en la psicopatología sino en los conceptos psicológicos que constituyen los fundamentos de un desarrollo sano del ser humano; claramente, la promoción de la resiliencia[2] se asocia a la prevención.
Prevención que, en éste caso, buscamos fomentar a partir de Talleres de Musicoterapia.
Como bien dicen P.Pellizari y R.Rodriguez en su libro de Musicoterapia Preventiva Psicosocial “Salud, Escucha y Creatividad”, “La enfermedad se ha convertido en un objeto valioso de la cultura de época y hemos aprendido no solo a convivir con ella, sino en muchos casos a aceptarla como un bien de consumo”[3]
La enfermedad abre consigo un gran comercio: clínicas, droguerías, laboratorios, médicos y demás trabajadores intentando luchar contra la “enfermedad” ya instalada son sólo algunos de los beneficiarios del dolor y padecimiento ajeno…mientras que si prevenimos no tenemos enfermedad y por lo tanto se ven afectados los intereses de muchos sectores de poder comercial que circulan alrededor de la salud y la enfermedad. Lamentablemente cada vez aumenta más el territorio de la enfermedad (grupos de autoayuda, de adictos, de alcohólicos, hospitales neuropsiquiátricos, geriátricos, centros de detención, etc…) y se achican progresivamente los espacios donde se “juega la salud”, es decir, ámbitos donde se fomenten la expresión, la cooperación, la comunicación y el juego (por nombrar sólo algunas acciones generadoras de bienestar y que nos dan identidad).
Éstos ámbitos pueden ser los clubes de barrio, la calle, los parques de diversiones…En estos días el deber y el tener no dejan tiempo para éstas prácticas sociales propias de cada comunidad donde el hombre se formaba y se encontraba consigo y con otros.
Sabemos que en la Argentina hay un régimen preventivo extremadamente deficitario. No existe una legislación respecto de la práctica preventiva, lo que hace imposible la participación regular y duradera de profesionales del campo comunitario, cayendo en la impotencia y el estrés. Existe la posibilidad de conseguirse (luego de mucho caminar y presentar proyectos) un lugar par trabajar “ad honorem” y así llenar huecos, sin apoyo institucional…esto es muy difícil de sostener en el tiempo y con entusiasmo
Es por eso también que “pensar en la articulación práctica musicoterapéutica –práctica política fue y sigue siendo en la actualidad una maraña de representaciones y prejuicios difíciles de esclarecer.”[4] No obstante nos atrevemos a trabajar frente a éste desafío.
“A la vez, la práctica preventiva revaloriza y promociona la idea de raíz y familia, de genealogía, tradición, folklore e identidad. Praxis que le permite al sujeto encontrar un caudal propio y compartido sin despersonalizarse, sin sentirse uno más y sin nombre frente al eclipsamiento que produce el estrés cotidiano que deviene en síntoma individual”[5]
Es por eso que proponemos a la Musicoterapia como disciplina portadora de eficaces herramientas para intervenir en el ámbito preventivo, apuntando a la personalización, a la Identidad, a lo propio de cada persona. Este camino de búsqueda, de reencuentro, de profundización, lo realizaremos a través de la expresión sonoro-músical. “La música, en su particular forma de discurso, aporta un elemento único y particular, constituyéndose, más allá del arte, en un lenguaje propio de cada territorio, de cada grupo social, de cada persona.”[6]
La expresión como espacio donde se generan y construyen caminos diferentes es la principal herramienta que presenta y diferencia a la Musicoterapia de otras disciplinas. “Musicoterapia es un abordaje terapéutico que utiliza la música con el fin de sostener la psibilidad de Arte de todos los seres humanos, sea en el campo de la salud o de la educación, con objetivos ligados al bienestar psíquico del sujeto…La musicoterapia tiene como objetivo mejorar la ubicación de un sujeto en la vida, su relación consigo mismo y por consiguiente con el medio que lo rodea, aportando el lenguaje musical como medio de expresión artística y de palabra.” (Mónica Papalía, Musicoterapia, la función terapéutica de la expresión musical, Ed. Erre Eme, Bs. As. Agosto de 1998, p.28.)
Los términos que recibe la Musicoterapia que aborda los problemas en el área social son diversos:
“Musicoterapia Social, Musicoterapia Ecológica (Bruscia,1997), Musicoterapia Promocional, Musicoterapia Comunitaria, Intervención Preventiva Psicosocial.”
“En Grecia, la estrategia de Prevenir tenía un lugar privilegiado en los objetivos de la polis, que lentamente se fue perdiendo en la cultura occidental”[7].
El por qué del uso de la Musicoterapia en Prevención está impulsado por la necesidad de una mejora en la calidad de vida. Este trabajo hace hincapié puntualmente en la Atención Primaria de la Salud (APS) como estrategia de acción en salud, nivel de atención y programa básico de acciones esenciales en salud.
Musicoterapia en la Escuela
La Escuela es uno de los posibles ámbitos comunitarios donde la Musicoterapia podría ejercer una acción preventiva en los niños que a ella acuden.
La función del Musicoterapeuta “Preventivo” dentro de la institución escolar no sería la de educar, sino propiciar un espacio lúdico, creativo, de expresión, donde a través del juego y la música se elaboren conflictos típicos de la niñez y característicos de los niños en esta situación en particular. De este modo, el Musicoterapeuta tendría objetivos totalmente diferentes al del docente.
Antes de comenzar con nuestra intervención observamos cuáles son los factores de riesgo que amenazan a ésta población en particular (por ej.violencia familiar, ausentismo escolar…). “Llamamos factores de riesgo a todas aquellas características, hechos o situaciones propias del niño o de su entorno que aumentan la posibilidad de desarrollar desajuste psicosocial” (Giselle Silva.)
Luego trabajaremos musicalmente sobre estos indicadores de riesgo que trae el niño o el grupo y que se manifiestan desde lo sonoro y se trabajan y resuelven en lo sonoro.
En tal sentido, es posible pensar que la acción de la Musicoterapia, con su procedimiento y herramientas específicas, fomentaría rasgos positivos, “resilientes”en los niños tales como la autoestima, la creatividad, el humor, la cooperación y el juego entre otros posibles, herramientas importantísimas para enfrentar las situaciones de riesgo a la que cotidianamente se encuentran sometidos muchos niños.
El juego y el aprendizaje están íntimamente ligados. Al jugar, el niño aprende cosas sobre sí mismo, sobre su medio físico, sobre las normas de la cultura y expresa sus problemas y les busca soluciones. La autora Rosa J. de Langer propone el juego como una forma de aprendizaje placentera ya que “es necesario amar y disfrutar la relación con el objeto de aprendizaje para crear y conocer”
Asimismo, el aprendizaje es terapéutico, y todo espacio terapéutico proporciona un aprendizaje sobre sí mismo, sobre los demás y sobre el medio que nos rodea.
Gracias a ese aprendizaje, el niño construye poco a poco su propia identidad.